martes, 9 de diciembre de 2008

La Chinita regresa a su altar (la aurora)



Con las melodiosas notas del ¡Ave María, Virgen del cielo!, las seis voces del grupo regional Vocal Song le dieron inicio a la eucaristía de las 12.00 de la medianoche en la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Ya para la 1.00 de la madrugada de ayer los alrededores de la casa de la patrona zuliana estaban colmados. A la ceremonia asistieron al menos ocho mil devotos.

Mientras Eleuterio Cuevas, párroco de la Basílica, oficiaba la solemne misa, las lágrimas de felicidad se confundían en medio de las manifestaciones de afecto de los más de trescientos Servidores de María que se apostaron desde tempranas horas de este viernes en el templo. 
Para los miles de feligreses, la magia especial que se respiró en el ambiente durante la tradicional Aurora de La Chinita se debió a la celebración que caracterizó la liturgia este año: los 107 años de existencia de los Servidores de María.



Salida milagrosa

El agudo sonido de las campanas de la Basílica anunciaban el inicio del recorrido. En la plazoleta esperaban aquellos devotos que no pudieron entrar. A un costado, estaba una tarima.
Los Colosales de Ricardo Cepeda afinaban sus instrumentos musicales para entonar las notas gaiteras que amenizaron el inicio de la última procesión del año de la reliquia de la Virgen de Chiquinquirá.
Sobre los hombros de al menos 65 servidores marianos vestidos de impecable liquilique blanco partió de su casa la Reina Morena. Una capa blanca que simboliza su pureza y el brillo de las flores del mismo color la adornaron en la noche que significó el fin de las fiestas patronales chiquinquireñas.
Al ritmo de movimientos denominados golpes de cintura, los miembros de la sociedad religiosa elevaron la imagen de la patrona zuliana para llevarla hasta su pueblo. Durante toda la noche y madrugada recorrieron la avenida 13 (Los Andes), calle 95 (Venezuela), avenida 15A, avenida 16 (Socorro), calle 905C (antiguo cine Boconó) y la avenida Padilla.



Hasta el amanecer

Aunque los banderines blancos y celestes, las flores, las imágenes alusivas a la Virgen Morena, ofrendas y un sinfín de bendiciones caracterizaron la procesión, fueron tres pequeños vestidos de blanco parados frente a una casa los que acapararon la atención de los presentes durante el recorrido. Se trató de una mini reliquia de la patrona zuliana que estaba custodiada por unos niños vestidos de manera similar a los miembros de los Servidores de María.
La procesión se extendió por al menos siete horas. Los primeros rayos del sol y las personas que a las 7.30 de la mañana comenzaron su faena diaria en el casco central de la ciudad, coincidieron con la llegada de la Virgen a la Basílica.
Durante el resto del día las misas y actividades religiosas continuaron con normalidad. Luego de la misa en honor a La Chinita a las 6.00 de la tarde, oficiada por el párroco de la Basílica, los sacerdotes asistentes se acercaron hasta el mesón y tomaron el retablo.
Los miembros de los movimientos apostolados se acomodaron en dos columnas. Los Servidores de María escoltaron la imagen, de manera que los feligreses pudieran despedirse.Caminaron en una especie de mini procesión hasta el altar. Mientras sonaban gaitas en su honor, la Reina Morena dispensó la bendición sobre su pueblo.
Entre flores, lágrimas y cantos marianos La Chinita retornó a su nicho en donde reposará hasta el último sábado de octubre de 2009, cuando se inicien de nuevo las fiestas en su honor.


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