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miércoles, 11 de noviembre de 2009

En el camino de los 300 años Publicación No.1: El Tesoro de la Zulianidad



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La corona de la Chiquinquirá costo hace 67 años, 250.000 Bs, se emplearon 8.100 horas de labor (337,5 días). El trabajo final constituye una auténtica joya.

Ni oro ni pedrería se compraron para la elaboración de la corona de la Virgen de Chiquinquirá. Cada zuliano, devoto de la Patrona, donó sus prendas durante la colecta emprendida por la iglesia al inicio de la década de los ´40.

Cuatro diseños de la corona se presentaron a una comisión conformada por 22 sacerdotes. Alberto Bischoff, el orfebre alemán, mostraba en papel sus creaciones y atendía las sugerencias de los curas. El estilo ganador es similar al que utilizaban las zares.

Para la realización de la finísima joya se requirió la participación de los zulianos. El padre Olegario Villalobos fue uno de los líderes de la colecta.

En bodegas, varios centros de comercio y hasta en oficinas se colocaron, según reseñas periodísticas, alcancías para que la gente depositara sus prendas. El pueblo colaboró masivamente. Las damas dieron sus aretes, pulseras y cadenas; los hombres las leontinas y mancuernas, los esposos y novios sus anillos.

Trabajo de Orfebrería

De las hábiles manos de Bischoff, quien comandaba un talentoso grupo de trabajadores, entre quienes figuraron Frank Senf, Herbert Khron, Julius Panthaller y un señor de apellido Petzold nació esa gran obra de filigrana que tiene 8 kilos de oro de 18 quilates y 169 piedras preciosas: brillantes, rubíes, zafiros y esmeraldas.

El Zulia coronó a su Patrona

La ciudad amaneció alborozada el miércoles 18 de Noviembre de 1942. La solemne coronación canónica de la Chinita congregó a miles de creyentes, quienes la acompañaron en la misa y se reunieron luego en la plazoleta de San Juan de Dios para participar en la triunfal procesión hacia el Campo de la Coronación, en la Ciega.

A las 7 am, la Tablita salió de la Basílica en hombros de los Servidores de María. La feligresía se enrumbó tras su paso. En una carroza llenas de flores naturales y adornada con terciopelo rojo fue transportada la corona que en momentos después iba a se colocada sobre el Retablo.

El trono de la Virgen era movilizado sobre otra carroza, cual tuvo adornos elaborados con terciopelo blanco, sobre la cual destacaban los pétalos de las flores que le regalaron las damas marabinas.

El tañer de las campanas ratificaban desde los templos que la ciudad se había reunido para homenajear a la Sagrada Dama del Saladillo.

El estrado de la coronación, en la Ciega, lucía inmenso. El altar mostraba orquídeas y otras flores que trajeron desde el Ávila, enviadas como ofrenda por la Primera Dama de la República Irma Felizzola de Medina Angarita.

El gran día

Recuerda el Hno. Nectario María: A las 9 am comenzó la misa pontifical a cargo del nuncio de su Santidad. El sermón de alabanza le correspondió a monseñor Mejía, Obispo de Guayana; volaron sobre el Campo de la Coronación nueve aviones y desde el Cuartel de Bomberos se soltaron al aire bandadas de palomas con los colores de la Bandera Nacional.

Terminada la misa, asperjaron con agua bendita la joya y se aromó con incienso. Monseñor Godoy tomó la corona que dos ángeles habían de sostener sobre el cuadro de la Virgen de Chiquinquirá y subió al templete de la Virgen. La alegría resultó indescriptible. El Zulia vio cumplir su sueño más grande. Reconocer a Nuestra Señora del Rosario como su Reina y Señora.
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