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jueves, 28 de octubre de 2010

Yayo y su Maracaibo Viejo ( 28/10/2010 - Publicacion Nº 10 )

28-10-10

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Los Ferrys

Con la muerte de Juan Vicente Gómez en 1935, se abrió el camino a uno de los proyectos mas importante para esta región, la comunicación de Maracaibo y de la zona oeste y sur del lago, con el resto del país, una necesidad urgente para el desarrollo del estado Zulia, un enlace de Maracaibo con la costa oriental del lago y naturalmente con todo el país, poner fin al aislamiento económico y mercantil al que estábamos sometidos.

Hombres con iniciativa como Don Carlos Julio D’Empaire, quien se puso a la tarea de convencer de la factibilidad del proyecto y logró reunir la cantidad de cuatrocientos cincuenta mil bolívares, que fueron depositados en el Banco Comercial de Maracaibo, luego viajó a Estados Unidos para gestionar la compra de naves, estableciendo contacto con el arquitecto naval Eads Johnson a quien le dio las características que debía tener la nave: como entrada lateral para vehículos para facilitar la plegada de la planchuela a los muelles de poco calado.


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El primer ferry, el Coquivacoa llegó a Maracaibo en el domingo de Carnaval de 1937, con marinos norteamericanos y tripulación criolla. Las compañías petroleras que al principio le habían dado el visto bueno a la idea de la obra, se la habían retirado pero al ver el primer ferry en función se decidieron a apoyarlo económicamente y con ese dinero se compro el segundo. El Coquivacoa empezó a trabajar con una ruta desde Maracaibo hasta Cabimas en forma directa, al mismo tiempo se construía el terminal por la compañía Heerema, en Palmarejo, a los 7 meses esta terminal estaba en funcionamiento.

La Translacustre, así se llamaba esta compañía, llegó a tener siete unidades en servicio: Coquivacoa, Catatumbo, Cacique, Caracas, Colón, Coro, Cordillera, Cabimas, Ceuta, Cumarebo y Carabobo, todos comenzados por “C” en honor a Cruz Nava de Belloso. Estuvieron funcionando durante veintitrés años ininterrumpidamente y sin accidentes, era un viaje seguro.

La gente disfrutaba del paseo a través del lago, se sentaban muy comodos en la parte superior del ferry, donde se podía comprar, chucherías, dulces caseros, golosinas, huevos chimbos, pastelitos, refrescos y hasta artesanías. Yo personalmente recuerdo que cuando me daba una gripe fuerte, el paseo en el ferry era obligatorio, para que pudiera respirar el aire puro y limpio de una fresca mañana, para así purificar los pulmones y luego al llegar a la casa, en el almuerzo un buen caldo de pichón ya que en la casa había un palomar. En esa época la terrible “tosferina” era una enfermedad muy común y muchos de los que la padecieron fueron llevados en el ferry, en un paseo matutino como parte del tratamiento contra la enfermedad.

Nota curiosa: cuando en cualquier calle del centro o calles como el Milagro o Bellavista, se veía venir una hilera de carros uno tras de otros, muy pegados, la gente exclamaba “llegó el ferry, llegó el ferry”.


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Con la construcción del Puente sobre el Lago, la compañía Translacustre cerró sus puertas, pero volvió a funcionar debido al accidente del supercarguero “Esso Maracaibo”, quien chocó contra el puente el día 6 de abril de 1964 tumbando parte de él, dicha reparación tardó aproximadamente 8 meses que fueron cubiertos por los ferrys en esta emergencia que duró hasta el 13 de diciembre 1964, días que rememoramos dándonos algunos paseítos en los ferrys.

Recuerdo que muchas veces que veníamos en carro desde otra parte del país y llagábamos a Palmarejo, debíamos hacer largas colas, a veces de varias horas, para cruzar el lago, el pasajero de a pie no tenía ese problema simplemente abordaba el ferry pagando su pasaje, por eso que pasear era fácil, la necesidad imperiosa de un transporte mas rápido y continuo hizo posible la construcción del Puente sobre el Lago, “General Rafael Urdaneta”.

Eduardo de Pool.

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