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domingo, 15 de enero de 2012

Muere Rafael Rincón González, "El pintor musical del Zulia"


"Hemos perdido a uno de los grandes zulianos de todos los tiempos, el Pregonero Mayor, Rafael Rincón González. QEPD", escribió el gobernador del Estado Zulia en la red social Twitter.

Al parecer el "pintor musical" sufrió un ataque cardíaco. El próximo 30 de septiembre cumpliría 90 años.

"El músico venezolano, Huáscar Barradas también comentó la noticia en su twitter. "Murio Rafael Rincon Gonzalez El Pintor musical del Zulia uno de los musicos mas importates en la historia de Venezuela! Te extraÑaremos!".

El maestro Rafael Rincón González ha dejado imborrables huellas en la música típica zuliana: "Los Pregones", "Nuestra Gaita", "Gaita viajera", "Lago de Maracaibo", "Ziruma", "Gaita, Gaita", "El Gran Mahón", "Mi Gaitón", ""No Sé, No Sé", "Gaita Maracaibera", "La Huerfanita", Caracas" y "La Feria", destacan entre sus temas.


El sector Los Biombos del colorido barrio El Saladillo, en Maracaibo, lo vio nacer el 30 de septiembre de 1922.

Era el cuarto de siete hermanos: Manuel Felipe, Neptalí Segundo, José de Jesús, Rafael, Guillermo, Gustavo Adolfo y Aurea del Consuelo, todos son el producto de la unión matrimonial entre el pintor y fotógrafo autodidacta Neptalí Rincón y de Inés Delia González, soprano y amante de las bellas artes. “Nos criamos en un ambiente de pinceles, colores y música. Mamá cantaba bellísimo. Mi bisabuela me contó que ella tocaba arpa y yo creo que ese amor por la música viene de familia. Tuve la suerte de nacer a principio del siglo XX y eso me dio la oportunidad de saber como eran los compositores y los músicos de esa época. Ese lastre creativo me dio mucha energía para captar el interés que ellos tenían por identificar el Zulia”, contó al diario Panorama en enero de 2002.

Disfrutó de las películas mudas y se estremecía al escuchar a los músicos zulianos, ambientando en vivo las danzas, contradanzas y valses.

Sus manos se entrecruzan, mira hacia arriba, suspira. Sus pupilas se dilatan y su memoria viaja y sus recuerdos toman un color sepia, como una fotografía antigua. Evoca sus estudios de primaria en la Escuela Neptalila Larrazábal, en La Salina ancha. Según él era una institución arcaica, con una metodología agresiva.

“Recuerdo con especial cariño a mi maestra de segundo grado Lola de Esparza y también recuerdo al maestro Jesús”.


Evoca emocionado que asistía a la escuela los sábados, que estaban dedicados a la cultura. “Nos enseñaban a declamar sonetos y literaria de Andrés Bello”. Recitó una composición de Bello, respiró profundo y sonrió ante la proeza de no olvidar lo que aprendió a los 8 años.

El castellano figuró como su materia preferida durante la primaria y luego cuando comenzó el bachillerato en el Liceo Udón Pérez sintió inclinación por la biología, llegando incluso a desear ser médico.

Disfrutó de las películas mudas y se estremecía al escuchar a los músicos zulianos, ambientando en vivo las danzas, contradanzas y valses.


Dijo que su mayor pasión son los libros. Durante su niñez y adolescencia leyó clásicos como “El tío Tom”, “El vizconde de Branyelón”, “20 años después” y “Los tres mosqueteros”.

En el liceo tenía un grupo de amigos y juntos armaron un libro que llamaron “diccinorio”, allí registraban todas las palabras mal dichas de ellos mismos, e incluso, le colocaban el autor de esos errores.

La guitarra, su juguete preferido. La primera que tuvo se la pidió al señor Villasmil que era parador de tipos de panorama. "Un día vi la guitarra en su casa y le mentí diciendo: 'Manda a decir mi papá que yo necesito la guitarra y si me la da él se la paga después. Cuando llegué a mi casa me preguntaron por ese instrumento y yo decía que me la habían prestado. Hasta el día que mi papá y el señor Villasmil se encontraron y se descubrió la verdad', recordó.

fuente: panorama, la verdad