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jueves, 27 de diciembre de 2012

Los Pesebres - Yayo y su Maracaibo Viejo - Publicación Nº 22


Origen e Historia

Estando el fraile Francisco de Asís predicando por la campiña de Rieti en Italia, el duro invierno que ese momento estaba atacando la región lo obligó a buscar refugio y abrigo en la ermita del Greccio en la Navidad del año 1223, estando en oración le vino la inspiración de recrear el gran momento del nacimiento del Niño Jesús, para ello construyó una chocita con madera y paja, trajo un pesebre, un burro o mula y un buey e invitó a la gente del lugar a representar la escena del nacimiento.




Esto fue el comienzo, se extendió rápidamente por el mundo cristiano adaptándose a las costumbres y aspectos geográficos culturales del lugar, lo cual trajo algunos cambios, en algunos se pasó de representar el nacimiento viviente al del figuras alusivas, hechas de madera, barro, metal etc., la escena alrededor del pesebre, desértico, montañoso, llano, generalmente influenciado por el propio ambiente.


En América, los pesebres fueron traídos por los monjes franciscanos, quienes utilizaron estas costumbres para predicar y evangelizar. La tradición coloca a los pesebres en establos, cuevas o chozas, siempre acompañados por la mula y el buey, los cuales aparecen en el relato de los “Evangelios apócrifos” y del texto del profeta Isaías y del Habacuc.


Entre nosotros se construye generalmente el 8 de Diciembre, el día de la Inmaculada Concepción hasta el 2 de Febrero, fecha de la presentación de Jesús en el Templo y fiesta religiosa de la Candelaria, pero en algunos lugares el pesebre permanece abierto hasta después de la “Epifanía”, añadiéndoles las figuras de los Reyes Magos.
El pesebre venezolano nació bajo el amparo de las viejas casonas con grandes salas, en donde toda la familia participaba en la construcción del “nacimiento”, se escogía un rincón amplio y con cajas de cartón de todo tipo y tamaño, que forraban de papel, casi siempre de las bolsas de cemento, que se pintaban con anilina, verde o marrón y con una mezcla de almidón y agua se pegaba musgo e inclusive arena, con los cuales se levantaban los cerros y en el “cielo raso” para que sirvieran de sostén a través de hilos , casi invisibles, de figuras de ángeles que volaban sobre el nacimiento. Días antes se sembraba maíz y otras legumbres para incluirlas en la decoración de los cerros y las partes llanas, lagos hechos con espejos, el ingenio empleado era fecundo.


En Maracaibo esta costumbre continua, en la mayoría de las casas tienen un “nacimiento” aunque sea pequeño, pero hay algunos que trascienden como el “Pesebre Viviente” que se realiza en el Centro de Arte de Maracaibo “Lía de Bermúdez” “CAMLB”.
El pesebre de “Canchancha”, con una tradición de 52 años fue creado por el Sr. Guillermo Cifuente y continuado por su hijo Nicanor Cifuente, quien siguió la tradición de armar este pesebre en el patio de su casa y que se ha convertido en una visita obligada del maracaibero en estos tiempos de Navidad y es una réplica del mundo que necesitamos y que aspiramos construir.



Pesebre del “Hogar Clínica San Rafael”

Fue el primer pesebre ejecutado en Maracaibo guardando las reglas de la “perspectiva”, con una iluminación que semejaba el día y la noche, desde el amanecer hasta el anochecer, que casi parece real.

Recuerdo como cosa anecdótica que al llegar Diciembre, papá alquilaba un carro por hora, casi siempre de la línea El Milagro, a choferes amigos de él y nos llevaba a visitar los pesebres más famosos de Maracaibo y a los de la familia y amigos, a los de las iglesias y lugares públicos. En muchas de estas visitas los dueños del pesebre nos obsequiaban con golosinas, dulces y galletas. Siempre esperábamos con ansias esas salidas.

Eduardo de Pool.