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viernes, 23 de octubre de 2015

Yayo y su Maracaibo Viejo - Udón Pérez, el Bardo Zuliano - Publicación No 24



Udón Pérez

Udón Pérez es seudónimo utilizado por Abdón Antero Pérez Machado para sus creaciones literarias, nació en Maracaibo el 6 de Marzo de 1871 hijo de Santos Pérez Puchi y Josefina Machado Rincón, quedó huérfano de madre a la edad de tres años encargándose de él su abuela materna Josefa Rincón de Machado y perdería a su padre a los diez años, comenzó y cuando tenía 16 años escribió su primera obra teatral versificada “El Regreso del Pirata”, la cual fue representada por cuatro compañeros de estudio, esta pieza nunca fue publicada ni se conservaron escritos del guión. Al finalizar el bachillerato recibió el título de Maestro de Instrucción Primaria el 7 de Agosto de 1889 y ocho días después el título de Bachiller en Filosofía, en 1890 estudió medicina aun cuando terminó nunca ejerció, simultáneamente estudió Ciencias Políticas la cual tampoco ejerció, porque como decía, estudió para aprender no para ejercer, prefiriendo ser “Docto” , no “Doctor.

En la inauguración de la Universidad del Zulia, recitó unos poemas suyos y allí conoció a la que sería su esposa, la srta. Delia Romero Luengo, de esta unión procrearon siete hijos, cuando salió el concurso para buscar la letra para el futuro Himno del Zulia, que patrocinaba el Presidente del Estado José Ignacio Lares Baralt, Udón participó en él, ganando el concurso el 19 de Abril de 1909, posteriormente se realizó el concurso para la música siendo ganador el músico y jurista José Antonio Chávez.

HIMNO DEL ESTADO ZULIA

(CORO) 
Sobre palmas y lauros de oro
yergue el Zulia su limpio blasón
y flamea en su plaustro sonoro
del progreso el radiante pendón.

I 
La luz con que el relámpago
tenaz del Catatumbo,
del nauta fija el rumbo,
cual límpido farol;
el alba de los trópicos
la hoguera que deslumbra
cuando al zenit se encumbra
la cuádriga del sol....
no emulan de tus glorias
el fúlgido arrebol!

II 
En la defensa olímpica
de los nativos fueros
tus hijos sus aceros
llevaron al confín;
ciñendo lauros múltiples
los viste, con arrobo
del Lago a Carabobo,
del Ávila a Junín;
y en Tarqui y Ayacucho
vibraron su clarín.

III 
Erguido como Júpiter,
la diestra de alto, armada.
Fulgente la mirada
de rabia y de rencor;
las veces que los sátrapas
quisieron tu mancilla;
mirarte de rodilla
sin prez y sin honor....
cayó sobre sus frentes
tu rayo vengador.

IV 
Y luego que la cólera
de tu justicia calmas,
va en pos de nuevas palmas
tu espíritu vivaz;
en aulas y areópagos,
cabildos y liceos,
te brinda sus trofeos
el numen de la Paz;
y vese en blanca aureola
resplandecer tu faz.

V 
En tu carroza aligera
que tiran diez corceles,
de acantos y laureles
guirnaldas mil se ven.
Allí del Arte el símbolo
del sabio la corona
del Temis y Pompona
la espada y el lirén,
la enseña del trabajo
y el lábaro del bien.

VI 
Jamás, jamás los déspotas
o la invasión taimada,
la oliva por la espada
te obliguen a trocar;
y sigas a la cúspide,
triunfante como eres
rumores de talleres
oyendo sin cesar:
en vez de los clarines
y el parche militar.

El conocido poeta y escritor Andrés Eloy Blanco lo llamó “El Bardo Zuliano”, “Gran Cacique”, “Viejo Tigre”, en reconocimiento del valor literario de Udón Pérez. Como reconocimiento especialmente de la poética y para enaltecer su terruño escribió “Mía, Maracaibo mía” , su obra continúa con la oda “Gajes de la Paz”, “La Maldición”, la recopilación lírica “Anfora Criolla”, ”Escala de la Gloria”, “Colmena Lírica”, “Lira Triste”, “La voz del Alma”, “La Leyenda del Lago” en esta cuenta una historia mítica del origen el Lago de Maracaibo. Gracias a su labor literaria se hizo acreedor de 54 galardones en diferentes concursos de poesía y que lo colocaron como uno de los poetas más destacados del Estado Zulia.

¡MARACAIBO MIA

Por qué yo te canto desde que el destello
Primero del alba sube monte arriba,
Al viejo”Empañado”, que miente un camello, 
La testa le bruñe, le dora la giba;
Porque yo te canto cuando el foco bello
Del sol en la altura sus lamas aviva,
Y allá me figura fantástico sello
Que sella del cielo la vasta misiva:
Porque yo te canto cuando el disco rojo
Del astro poniente reproduce el ojo
De algún Polifemo, sobre ápices zarcos:…
Porque yo te canto diciéndote “mía”;
Me ladra y me muerde la burda ironía,
Los canes hidrófobos de los Aristarcos.
¡Qué ladre! Muerdan…!
Mientras los palmare
De insomnes penachos que orlan tu Laguna,
Sean a mis ojos así como una Falange de indios que celan sus lares…
y finjan tus sombras nocturno manglares;
Y un arco guajiro tu menguante luna,
Que clava en los flancos de la noche bruna
Las flechas de oro de tus luminares…
Mientras que tus islas, que oyeron mis loas,
Me acuerdan los rudos chozos primitivos
De mara y aliles.
Moporos y toas ,
Y de su vernácula vital sinfonía
Aves, auras, frondas…me brinden motivos:
Yo te diré “mía”, Maracaibo mía.
“MIA, cuando evocas tus hombres de gesta
Cuando sus exámetro vibran tus cantores,
Y en labios y plumas, sin ruines temores,
Brasa de Isaías, arde tu protesta.

“Mía cuando tiendes la mano, dispuesta
A vendar heridas, a calmar dolores,
A empuñar la esteva de los labradores
O el hacha que abre la inculta floresta.
Cuando amparas niños, viejos y mujeres,
Y cual hormiguero bullen tus talleres,
Y hay en tus escuelas sol y greguería.
“Mía”, cuando ríes, “mía”, cuando oras,… 
“mía”, a todas horas, Maracaibo mía
¡Cuna de mis padres y de mis abuelos,
Cuna de mi Ida, para siempre ida,
Cuna de mi prole, y en donde mi vida
Se abrió como un cáliz al sol de tus cielos!
En ti han frutecido todos mis anhelos,
Tú has sido en mis luchas mi escudo y mi égida,
Diste a mis victorias láurea florecida
Y a mis desventuras ceñiste asfódelos.
Mis aves de ensueños colgaron sus nidos
En tus rosaleda, y duermen en calma
Bajo tus cipreses mis muertos queridos.
¡Qué ladre y que muerda la tropa jauría,
Mientras yo te llamo con voces del alma, “mía”, a boca llena,
Maracaibo mía

En el año 1920 queda viudo, lo que lo afectó muchísimo emocionalmente, el 24 de Julio de 1926 se sintió mal y fue llevado con urgencia a su casa y allí solo pudo decir “todo se me va” y murió de una hemorragia cerebral, Maracaibo se estremeció de dolor; se echó a la calle y lo llevaron en hombros hasta su última morada al lado de su querida esposa en el cementerio “El Cuadrado”, haciendo estación en todas las iglesias, poetas como Jesús Enrique Lossada, Rafael Yepes Trujillo, Rogelio Illaramendi, Guillermo Trujillo Durán, Felipe Boscán Ortigoza, Santiago Hernández Yepes y otros desgranaron en verso puro palabras de sentimiento por la pérdida del hermano poeta. 

Para perpetuar su memoria fue erigida una estatua en su nombre que estuvo en comienzo en la plaza “Bustamante” que está frente al Hospital Central y luego fue trasladada al cruce de las Avenidas “Bellavista” con “5 de Julio” y de allí la mudaron para el patio central del Liceo que lleva su nombre, donde actualmente continúa.

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