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miércoles, 9 de diciembre de 2015

La gaita es la voz y la bandera de la protesta y la devoción



Jamás imaginó Dios / que con cuero y con madera/ el maracucho pudiera / de una forma tan hermosa / cantar, con versos y prosas / a la tierra que le diera.

Cuero y Madera, de Renato Aguirre y Eddy Ramos (1991), resume el carácter ‘divino’ que los zulianos le dan a su manifestación cultural predilecta. La gaita, esa que se ha mantenido por años, con altos y bajos, en lo más hondo del sentir popular.

Porque, el hecho de permanecer en el tiempo, de haber enfrentado los más diversos vientos adversos, y de haberse extendido por todo el país —y el mundo— tiene, para el zuliano (acérrimo defensor de su terruño), mérito más que suficiente para exaltarla.


Ricardo Aguirre. Golpe Tradicional


Barrio Obrero de Cabimas. Así es Maracaibo

Es Patrimonio musical de Venezuela, decretado por la Asamblea Nacional en 2014. Un reconocimiento que ya era tácito, que se sentía en los ‘homenajes’ anónimos que se le han hecho en todo el mundo interpretándola: desde los ‘gaitazos’ escolares de los liceos de Caracas, hasta las agrupaciones que la tocan en sitios tan lejanos al Zulia como Villahermosa, México; Estados Unidos, y Catar, en el Medio Oriente. En todos, la gaita suena y resuena.

Oficialmente hay cinco tipos de gaita: la de furro, la de tambora, la dedicada a Santa Lucía, la perijanera, y la tamborera. Son parte de su crecimiento, de su avance permanente desde su aparición en la mezcla cultural que supuso la conquista y la esclavitud colonial.

José Romero, historiador e investigador del género, coautor —junto a Arcadio Martínez y Víctor Hugo Márquez del libro La Gaita Zuliana, origen y evolución—, sostiene que la de furro “también llamada maracaibera, es la más conocida y extendida. En ella, el furro marca el compás de lo que interpreta el conjunto”, explica. Las primeras grabaciones datan de 1948.

En la de tambora —se cita del libro de Romero, Martínez y Márquez— se aprecia una “estructura binaria de 2x4 y su instrumento principal es una tambora de doble parche. Se ubica en Gibraltar, al sur del Lago”. Es el génesis de la gaita en general.

“Lleva también un tamborito, un maracón y un clarinete”, agrega. El instrumento de viento va pintando la voz del solista luego de lanzar el verso. Lo repite en notas. “Decíle a Pía, que me toque el tamborito / bien templaíto / que la gaita está prendía / decíle a Pía”, es un ejemplo de este tipo de gaita. Ese tema fue grabado por el grupo Candela en el disco de 1983.


Grupo Candela.  Gaita a Santa Lucía


Alitasia. La buena Gaita del Furro


Fidelia Oberto enseño a cantar Gaita Perijanera



Ricón Morales. Venezuela Galopante canta Chavín


Venite pa Maracaibo. Guaco canta Ricardo Portillo


Cardenaes del Exito. Lago Ideal


Los Zagalines del Padre Vílchez. Ironia

Rafael Molina Vílchez, historiador e investigador, considera que el segundo género, la llamada gaita a Santa Lucía, es “una variación de la de tambora”. Romero apunta que cambia porque “incorpora charrasca, furro y tiene un tempo más rápido y marcado”.

“Los ojitos de Lucía, los ojitos de Lucía/parecen dos paraparas/ parecen dos paraparas /los ojitos de Lucía. / Y el reflejo de su cara, y el reflejo de su cara/ parece la luz del día”, se cita del más conocido tema de este subgénero, grabado —entre otros— por Quinto Criollo en 1977.

La gaita perijanera, obviamente oriunda de la región agropecuaria que le da nombre, se “inició con tambores de chimbánguele, tambor de doble parche y doble baqueta, y data de entre 1760 y 1790”, se cita del texto.

“Tiene diez sones”, agrega Romero. “Gaita enrollá’, guacharaca, sambe, chimbánguele, galerón, guacharaca corrida, paloma jobitera, cumbiamba, paloma llorona y baile del araguato”, se cita.

En el disco de 1982, el grupo Candela publicó una extensa gaita perijanera, en la que reseñan varios de los sones.

La quinta especie de gaita es la tamborera, cuyas aparición es las más contemporánea: entre 1966 y 1968. “Se comienza a mezclar la gaita de tambora con chimbángueles, gaita de furro y aires caribeños” afirma Romero. Los Turpiales con Nelson Martínez, el grupo Coquivacoa, y Santanita son los primeros en explorar el género.

“San Benito se escapó / bien temprano de la catedral / chimbangleros no vengan a tocar / la fiesta del santo negro empezó”, es el coro de la Tamborera #9, con el Gran Coquivacoa de 1977.

La gaita tiene dos pilares desde donde se escribe. “En sus inicios era un 50%, pudiésemos decir, de protesta, contestataria”, por ejemplo: “Un ojo dimos/ para hacerte presidente / te creímos competente / y un grande fraude tuvimos”, Un ojo dimos de José Bambaíto Guzmán, con Barrio Obrero en 1989.

“El otro 50% es devocional, en honor de la Chiquinquirá”: “Virgen de Chiquinquirá / Patrona de los zulianos / por ser vos la soberana/ nuestras vidas ampará”, de Ramón Bracho Lozano y José Mavarez con los Gaiteros del Zulia en 1948, explica Romero.

Hay además, otros motivos de explosión de la musa: Maracaibo y sus bondades (Esta es la ciudad más bella/ que existe en el continente), el país (Fascinante, Venezuela / muestra al mundo la gloria de tu bandera), el amor (Y tuve que amarte en silencio/ pues decirlo no podía) y cientos más.

Un género que no se ha hecho internacional, cuenta la periodista Moraima Gutiérrez “porque las giras al exterior son sumamente costosas, e influyen las temáticas que desarrollan los compositores. Son localistas y tal vez a los extranjeros les cueste identificarse con el mensaje”, afirma.

“Siempre habrá gaita por un tema de genética cultural”, agrega Romero. “Así que el marabino, el zuliano, siempre se reunirá y tocará, y mantendrá, alguien, el conocimiento de cómo se toca un instrumento para alentar a los más nuevos que comienzan a tocar”, señala Romero.

Aunque ya en 1970 se alertaba que la gaita moriría, que vendrían nuevas sonoridades, pese a las fusiones, a la permanente mezcla, permanece aquello de: “Allá en la plaza bajo la luna/ un negro canta/ y se levantan murmullos como gemidos”. La gaita, la única. La que al vibrar de las veradas, sigue vigente. 

Fuente: panorama.com.ve
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