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martes, 8 de diciembre de 2015

Los Conjurados disfrazados de poetas por León Magno Montiel su opinión sobre el Festival de la Gaita 2015


“El pueblo es un cierto cuerpo, al que, se le puede atribuir una sola voluntad”.
Thomas Hobbes (Inglaterra, 1588-1679)

La mácula en este florido año para la gaita, ha sido la selección de gaitas en el “Festival de la Secretaría de Cultura”. Si bien la edición 2014 fue un éxito, cuando surgieron temas como “La viejita” de Ender Fuenmayor, “Olor a Navidad” de Ricardo Cepeda, “Que suene” de Energía Gaitera, Koquimba con “La gaita protesta” y Grupo Kla-C con “A mucha honra” cantando Rafael Pollo Brito. Con un jurado encabezado por José Luis García, Ricardo Hernández, Luis Enrique Torres, el maestro Rubén Cova y el arpista Gil Ferrer, entre otras celebridades.

Este año 2015, prevaleció la componenda, la exclusión artera; como dicen en el argot hípico: “arreglaron la carrera”.

Los responsables directos de este pillaje artístico, quienes además de encargados directos, formaron parte del jurado, violaron el reglamento existente del año anterior (primera arbitrariedad). Todo concurso tiene como misión estimular a los participantes, al grupo o gremio al que se dirige, a los creadores; para ello, previamente debe tener publicado un reglamento, los aspirantes lo leen y deciden si participan o no, libremente, acogiéndose al mismo. Así pues, los encargados de este Festival, crearon nuevos criterios de evaluación, que nunca fueron publicados.

En este inédito caso, exigieron solo “medir la poesía”, sin tomar en cuenta lo más importante para seleccionar una gaita del año: su popularidad. Si revisamos la historia de la gaita, nos encontramos que los temas pioneros más premiados en nuestro género folclórico son: “La cabra mocha” y “Gaita zuliana”. Por ello, a esta última la llamaron “La campeona”, porque ganó todos los festivales en 1962. Analicen su poesía: como toda gaita costumbrista, privilegia la sencillez, con cuartetas octosílabas que el pueblo hizo suyas y las canta con facilidad, y con alegría.

Para evaluar las gaitas participantes, los responsables del festival, pidieron al resto del jurado que solo miraran a través de los ojos de Vicente Huidobro, César Vallejo, Octavio Paz y Pablo Neruda; siendo estos proponentes unos genuinos desconocedores en materia literaria. Una de las razones que esgrimieron los dos organizadores, que a su vez fungen como miembros del jurado, es: “Nosotros solo hablamos con compositores”. Como si de pan solo supieran los maestros panaderos: reconocer cuál es el mejor pan, sabe el pueblo, la gente común: ellos dicen con propiedad quién es el buen panadero. Igual pasa con la literatura, de buenas novelas saben los lectores, los escritores se caen a envidias entre ellos, establecen una guerra de egos.

De composición gaitera los que más saben y conocen son los hombres y mujeres de nuestras comunidades, los que cantan la gaita, los que la ejecutan con devoción. En puridad, el único que puede determinar cuál es la mejor gaita, es el colectivo, como ha pasado a través de la historia. Dejo para ilustrar esta idea, los ganadores del Premio Virgilio Carruyo, el galardón gaitero de mayor prestigio, en una retrospectiva que va de 2009 hasta 1974 cuando fue inaugurado:

Año Gaita Conjunto Compositor(s) Solistas(s)
2009 “Acompáñeme Mi Presente Jaime Indriago Argenis Carruyo
compadre” Ricardo Cepeda

2008 “La Bajada de la Los Compadres Rafael Rincón Deyanira Bravo
Virgen” del Éxito González

2007 “La Chupa Chupa” VHG Luis Escaray Luis Escaray

2006 “Canta mojanero” Gaita y Tradición Pedro Guerrero Carlos González

2005 “Las cosas buenas” Pillopo Neguito Borjas Danelo Badell

2004 “Canción de Zagales del PV Carlos Luis G. Priscarlina Vilchez
bronces” Renato Aguirre

2003 “La fina estampa” Somos Luis G. Briceño Luis G. Briceño

2002 “Solo Dios sabe” Raíces José Fernández Carlos González

2001 “Con las manos Alitasía José Luis Pulgar José Luis Pulgar
en el pecho”

2000 “Toda una vida” Iluminación Wolfang Romero Danelo Badell
Gaitera y Lenadro Zuleta

1999 “El barrio de mis Los Colosales Elías Hernández Ricardo Cepeda
Andanzas

1998 “Por allí se va VHG Luis Escaray Luis Escaray
la patria

1997 “En casa se larga La Parranda Heriberto Molina Astolfo Romero
el forro” Gaitera

1996 “Gaita buena Maragaita Ricardo Portillo Javier León
nunca envejece

1995 “Conciencia” VHG Luis Escaray Luis Escaray

1994 “Madre es madre” Cardenales Ricardo Portillo Ricardo Cepeda
del Éxito

1993 “Mi Ranchito” Cardenales Ricardo Portillo Ricardo Cepeda
del Éxito

1992 “Gaita en procesión” Koquimba Carlos Vargas Oscar González

1991 “Grito de Gloria! Maragaita Wolfang Romero Carlos Méndez
y Leandro Zuleta

1990 “La ciudad más Cardenales Ricardo Portillo Ricardo Portillo
bella” del Éxito

1989 “La Alianza” Gran Coquivacoa Neguito Borjas Neguito Borjas

1988 “Gaita de Molero” Gran Coquivacoa Neguito Borjas Neguito Borjas

1987 “Punta Icotea” Gran Coquivacoa Neguito Borjas Neguito Borjas

1986 “Las Cabras” Gran Coquivacoa Neguito Borjas Neguito Borjas

1985 “El Barbero” Pillopo Astolfo Romero Astolfo Romero

1984 “Cántame una Birimbao Antonio Pachano Jerry Sánchez
gaita hermano”

1983 “La tienda de Pillopo Astolfo Romero Astolfo Romero
Tobías”

1982 “Señora de mis Barrio Obrero Jairo Gil Carmencita Silva
pensamientos”

1981 “Dos regalos” Barrio Obrero Jairo Gil Carmencita Silva

1980 “Boulevard” Hermandad Orángel Parra Hermilio Suárez
Gaitera y Miguel Ordóñez

1979 “Rapsodia Gaitera” Zagales del PV Jairo Gil Daniel Méndez

1978 “Las Napas” Los Tucusones Ana Stael Duque Nelly Ávila

1977 “Tierra Madre” Rincón Morales Luis Ferrer Fernando Rincón

1976 “Tócame la cabra Los Tucusones Ana Stael Duque Lula López
Mocha”

1975 “Sabor Añejo” Cardenales del Éxito Astolfo Romero Ricardo Cepeda

1974 “Mi Orgullo” Santanita Astolfo Romero Gladys Vera

El resto del jurado para El Festival en su edición 2015, estuvo compuesto por tres celebridades, tres entrañables amigos, honorables a toda prueba, ellos son: Jairo Gil, Rafael Molina Vílchez y el talentoso abogado, periodista y músico José Rafael Rivero: conductor del exitoso programa “Cambur Pintón”. Ellos se ajustaron a los parámetros que les plantearon, a la desquiciada normativa, aun cuando la objetaron, pero sin derecho a maniobra: ellos simplemente siguieron las instrucciones.

Ahora, ¿qué buscaban con estas directrices amañadas? Pues, sacar de concurso las gaitas más populares, las que tienen mayores cualidades y atributos para ser elegidas como “Gaitas del año 2015”. Por ello inexplicablemente excluyeron: “El zaperoco” de Dennys Araujo cantado por Argenis Carruyo. “La zulianita” de Cheo Fernández cantada por Danelo Badell. “La flor del taparo” cantada por José Alberto Papupapa con Alitasía. “El luchador” cantada por Jerry Sánchez y Querales, “Gaita de 1810” con Gaita Nuestra, del cantautor Ender Calixto. Con esta última argumentaron que en esa época no había gaitas, cuando El Quinto Criollo grabó “Gaita a Santa Lucía” del siglo XVII y todos conocemos “Glorioso San Sebastián” del siglo XVIII; muy anteriores a 1810; entre otras patrañas.

Por ello recuerdo que los hípicos hablan de “arreglar la carrera”, esa práctica falaz donde dejan uno o dos buenos caballos corriendo, con los potros que no llevan chance alguno, para garantizarse así el ponerle la mano al botín.

Ante este atropello, levanté mi voz de denuncia y el 90% de los usuarios de la radio y de las Redes Sociales se han solidarizado conmigo, con los afectados y con las gaitas que tienen el auténtico apoyo popular. Y a pesar de las amenazas, intimidaciones, llamadas coercitivas que los conjurados y sus secuaces han realizado; la mayoría sigue apoyando nuestra denuncia, señalando a los culpables del fraude, y tratando de hacerle justicia a los autores denostados.

La impunidad alimenta el delito, por ello, no podemos callar.

Cuando revisamos la historia contemporánea de la gaita, concluimos que los festivales más exitosos, han sido: “Virgilio Carruyo” en el cual, quienes elegían la gaita del año eran los locutores de programas gaiteros; siempre la radio presente, el medio que ha sido el mayor promotor de la gaita, el que propició su boom nacional en los años 60, que luego fue respaldado por la televisión. Los locutores Marcos Vinicio Ramírez y Luis Guillermo Cristalino, a principio de diciembre leían las planillas de votación de cada radiodifusor, era un acto solemne, un programa que paralizaba a la ciudad entera. Ese festival de gaitas Virgilio Carruyo, moderaba el debate gaitero en todo el país, dictaba la pauta, por eso hizo historia.

El segundo más exitoso ha sido El Festival Pampero, el cual animé en tres ocasiones, lo conocí por dentro. Tuvo jurados de la calidad de Francisco Machorro Morales, Rómulo Enrique Semprún, Humberto Mamaota Rodríguez, Miguel Delgado Estévez. Nunca nadie protestó un veredicto, el pueblo le dio su apoyó unánime siempre.

Este 2015 mataron la expectativa, ya a nadie le interesa a quién “le darán los cobres”, porque ganador no habrá, es evidente. La guinda ha sido, que Gaiteros de Pillopo, quienes celebran 35 años de fundados, participó con una gaita de Wolfang Romero y Leandro Zuleta grabada en 2012 por Iluminación Gaitera, solo que la camuflaron cambiándole el título. Y al respetado Barrio Obrero, conjunto que celebró 60 años de fundado, lo inscribieron fuera del lapso reglamentario, de forma express, nadie de Cabimas vino a inscribirlo formalmente, y con una gaita que dicen “es de la autoría de Chinco Rodríguez”, autor que murió en 1975, hace 40 años; y aun así, no se ha investigado el origen de esta pieza musical de forma seria, sistematizada, confiable. El fundador y presidente del Barrio Obrero, mi amigo Héctor Silva Narváez, me confesó en una conversación telefónica: “No estuvo de acuerdo con participar en ese festival”.

Entonces, lector, en el 2016 usted puede decir que encontró en una gaveta, una gaita de Astolfo Romero, sin que nadie lo certifique, y la inscribe y gana, sin más explicaciones, así de sencillo (?).

La gaita está íntimamente ligada al pueblo que la creó, una gaita sin popularidad es materia inane, es ruido solitario, un jolgorio inerte. La gaita no pertenece a las élites, es la voz del pueblo, por tanto: es la voz de Dios hecha folclor. Quien niegue que la popularidad es lo más importante para elegir la gaita del año, está desconociendo que Luis Ferrer y Renato Aguirre solo han ganado una vez la gaita del año, pareciera que el pueblo premia la sencillez. En cambio los compositores costumbristas como Astolfo Romero, Luis Escaray, Ricardo Portillo, Pachano, Jairo Gil y Neguito Borjas, la han ganado en varias ocasiones y sus temas se han convertido en clásicos.

Rafael Rodríguez, uno de los compositores más admirados, en un verso certero expresó:

“Del pueblo es la gaita
su más preciado tesoro
por eso la canta
con fuerza y fervor sonoro.
Le acompañará una eternidad,
quedará por siempre
como una marca de identidad”.
(Rodríguez, 2000)

Hombres como Pedro Colina, Octavio Urdaneta, Wanerge Castillo Finol, Jaime Romero, Ramón Soto Urdaneta, Carlos Ernesto Bohórquez, Marcos Vinicio Ramírez, Nelson Chacín, Chavín, Ángel Martínez González y Francisco Hidalgo. Y mujeres de la talla moral y profesional de Betty Alvarado, Morelia González, Moraima Gutiérrez y Mariana Ferrer Mello; son la mayor prueba de que la gran promotora de la gaita es la radio y sus voces llenas de credibilidad. La mala praxis de la payola, la han ejercido los circuitos caraqueños con sus adláteres en el Zulia; y tres o cuatro menesterosos locales, realmente: una triste minoría.

Hagan o no la final este año 2015, no tendremos “La gaita del año”. En todo caso, no tendrá la misma importancia.

Es lamentable que a un hombre de la cultura, un auténtico sembrador de cantos como lo es el sociólogo Giovanny Villalobos (actual Secretario de Cultura GBZ) le hayan quedado tan mal los individuos a quienes les asignó la responsabilidad de coordinar el jurado. Sabemos de su impecable trayectoria como catedrático y como cultor popular, lo admiro: prueba de ello, es que mi tesis de Magíster Scientiarum de la UNICA la dediqué a él, a su respetable trayectoria.

El gaitero es un líder natural de nuestra comunidad, y ahora su obra está extendida a toda Venezuela. Su canto solo tiene sentido cuando la comunidad lo entona, lo replica, lo hace parte de su memoria musical. Con festivales truncados como este, solo logramos ponerle sordina a la gaita, enlodarla más, sobre todo, cuando sabemos que se encuentra maltrecha por la industria cultural, asediada por sus ejecutivos de moral utilitaria, los impositores de modas extranjerizantes.

León Magno Montiel
Periodista, músico y compositor
Miembro de SACVEN # 9534

Fuente: noticiaaldia.com
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