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domingo, 27 de noviembre de 2016

Virgen Chinita recorrió su barriada llena de faroles vestida de celeste y blanco


Moraima Chiquinquirá salió temprano a barrer el agua del rocío de media tarde este sábado 26 de noviembre. Unos palos de escoba sirvieron de estandarte en su cerca de ciclón. Un pequeño retablo con el afiche de la Virgen de Chiquinquirá entre banderas ondeantes de razón celeste y blanco adornaron su frente, el motivo la visita de la dama del Saladillo a su comunidad parroquial.

Las campanas de la Basílica le anunciaron a la feligresía el inicio y fin de la misa. Los hombres de blanco esperaron la voz de mando para llevar en hombro a su Excelsa Patrona.

Las calles de El Tránsito, Padilla, Nueva Vía, Nueva Delicias y el Saladillo se iluminaron, se llenaron de gaita y devoción.



Las abuelas con un rosario en la mano iniciaron su oración cuando la carroza de las flores pasó por el frente de sus casas. Fueron fugases aquellos segundos de intimidad, cuando las miradas de fe se cruzaron con la tablita.

Mientras tanto, Eleuterio Cueva, párroco de la Basílica, saludó a cada niño y anciano anunciando que La China se acercaba. Detras, 700 Servidores de María escoltaron a su Reina, que rindió pleitesia a cada humilde morada donde resonaba el ‘Casta Señora’.


La frase “Viva la Virgen” despidió su procesión. Vestida con satín índigo, pedrería y montones de medallitas milagrosas, la Virgen Indiana recorrió su barriada, inundada de faroles, bañada de blanco y celeste, aquellas que hoy pide sus favores entonando La Grey Zuliana.

Fuente: versionfinal.com.ve
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